16 noviembre, 2010

Valera y Trujillo: los Andes fugaces

Iniciando en un nuevo lugar de trabajo, me explicaron que una de las actividades que realizaría tenía relación con la actividad agrícola en Timotes y alrededores. Por la "fabulosa" planificación de rutas aéreas venezolanas, el aeropuerto Antonio Nicolás Briceño de Valera fue el lugar fijo de aterrizaje por estos parajes. Valga decir que fueron viajes de avión ¡terribles!, ni que decir de los aterrizajes, no aptos para aerofóbicos. Pero también años atrás fué lugar de paso para llegar a Mérida en vacaciones "muchedumbre" donde resultó imposible conseguir pasaje directo en autobús.

El aeropuerto para ese momento era un lugar subutilizado, ya que sólo llegaba un avión de la línea aérea Avior que luego regresaba a Maiquetía, dándole a dicha ciudad un sólo horario disponible para salir hacia Caracas. Ahora está cerrado, peor aún para el turismo en esa zona. Tenía pocas tiendas, aunque la mejor era una donde vendían caramelos y galletas de la famosa marca colombiana Juan Valdez. Por supuesto, lugar de parada obligada para una persona adicta a la cafeína como yo.

Para ir a Valera el recorrido fue un poco largo debido a la lejanía del terminal aéreo. Pasas por un carretera que te brinda una vista completa de la ciudad, pero en la que no es muy seguro detenerse a fotografiar. Mi segundo viaje laboral incluyó una ruta directa hacia Trujillo, en el Sector La Concepción, donde se encuentra el núcleo de la Universidad de Los Andes, lugar que parece un jardín botánico más que un campus universitario. En la carretera hacia allá piensas que es indispensable un carro para moverse entre ciudades, puesto que el transporte público puede durar una eternidad entre un lugar y otro. También estuve en el Sector Carmona, cerca del monumento Vírgen de la Paz, diseñado por el escultor Manuel de la Fuente e inaugurado en 1983, desde donde se puede ver la ciudad, pero al cual no me dió tiempo de ir, es decir, quedó pendiente para una próxima visita.

Trujillo no tiene aspecto de capital de Estado, sino de un pueblo andino tranquilo. En un tercer viaje pude hacer un alto para caminar por el casco histórico. Si quieres comer, encuentras restaurantes con "menú ejecutivo" muy económico e ideal para personas de buen comer. Valera, en cambio, es una ciudad más grande, puedes perderte rápidamente si tu orientación espacial falla. Allí me hospede en un hotel ubicado en una avenida principal que me conectaba rápidamente con el mejor centro comercial del momento, el Valera Plaza. Por supuesto, sitio escogido para almorzar y conocer, aunque en realidad lo recorres en un instante porque no se parece a los "malls" caraqueños. Si visitas algún local de comida rápida es posible que esperes unos veinte minutos para comer. En la planta baja del hotel estaba la tentación, una panadería donde puedes tomarte un buen café acompañado de algún dulce o de un Pan de Dios, que no podía faltar entre las cosas que traje.

De camino hacia el aeropuerto pude divisar parte de una estructura con aspecto de iglesia e investigando por internet me enteré que se trata de la Iglesia San Juan Bautista, una edificación de estilo gótico construida en 1927 y es de las más altas de la región andina, ubicada frente a la Plaza Bolívar, que me prometo visitar en una próxima oportunidad.
Valera y Trujillo, dos lugares de paso, pero interesantes para volver y conocer mejor.

Estado Trujillo: en 1863 se creó como estado, luego de ser parte de la Provincia de Caracas y de Maracaibo, pero después de varios cambios surge una nueva Constitución en 1899 donde se declara como estado independiente nuevamente. Trujillo: es fundada en 1557 por el capitán Don Diego García de Paredes, en honor a su pueblo natal en Extremadura, España, pero en el año 1570 sería nombrado temporalmente como Trujillo de Nuestra Señora de la Paz. Valera: debe su nombre a un encomendero llamado Marcos Valera, fue fundada hacia 1818. Fue la capital del estado entre los años de 1900 y 1901.
Fuente: http://www.pueblosdevenezuela.com; http://www.trujillovirtual.com

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