El primer viaje fué algo relámpago porque tenía pautada una reunión de trabajo al llegar al hotel. Como es típico en Venezuela, el vuelo tuvo un retraso, llegamos al aeropuerto de Valera (donde es horrible el aterrizaje) y tomamos un taxi hacia Timotes. El viaje dura más o menos una hora y media. La reunión terminó en conversación acompañada de pasapalos y bebidas y luego la cena. Cualquiera que lea esto pensará que lo que hicimos fue comer esos días, y en realidad, está en lo cierto. Me hospedé en una cabaña, hacía mucho frío y dormí profundamente porque al día siguiente teníamos planificado ir a Mérida.
Nos levantamos con la vista hacia la montaña y el olor a frescura que solo el campo te brinda. El desayuno de pan elaborado en el hotel con queso y nata era lo máximo. Inicio de la ruta fría por el páramo ¡Qué largo es ese viaje! Cuatro horas para llegar a Mérida. Para cerrar ese día nada mejor que un lugar agradable para tomarse algo caliente cuando hay neblina en el ambiente, luego de un intento fallido de quedarnos en el café La Abadía, caminamos hasta un café-galería del que no se el nombre, pero que está situado en un apartamento del centro de la ciudad.
Al día siguiente fuimos a desayunar, dar una vuelta por el Mercado Principal y tomamos el camino de regreso a Timotes, con la respectiva parada en Pico El Águila y el "mal de páramo" que no podía faltar. Después del fin de semana de corre y corre, continuamos con un lunes de trabajo para regresar rápido a la locura caraqueña.
En la segunda oportunidad que visité este pueblo sí tuve la ocasión de conocerlo un poco. También por motivos laborales pude recorrer las calles y visitar la Casa de la Cultura, la Plaza Bolívar, la iglesia de San Benito de Palermo y un local que vende exquisitos pastelitos rellenos con papa. A pesar de la tranquilidad del campo y especialmente de los andinos, es un lugar con mucho movimiento debido a la actividad agrícola, ya que concentra a un gran porcentaje de los distribuidores de hortalizas y frutas del país.
Quisiera regresar, volver a ver el amanecer frío de la montaña, respirar un aire más limpio y comer pan con natilla. Espero que Timotes esté en el camino una próxima vez, pero sin la necesidad de llegar en avión a Valera.
Timotes: pueblo fundado en tierras de los indios timotes por Fray Pedro Camejo en 1619 con el nombre de Santa María de Mucurujún del Valle de Timotes
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