Recorrimos la Avinguda Pedralbes hasta encontrarnos de nuevo con Gaudí en los Pabellones Güell, con su particular reja de hierro en forma de dragón. Para el momento estaba cerrado lo cual lo convierte en otro pendiente para un próximo viaje. De manera fortuita nuestros pies nos llevaron a un estadio que resultó ser el Camp Nou y que cualquier fanático del Fútbol Club Barcelona- "el Barsa"- daría lo que fuera por visitar. Dos ignorantes del fútbol nos acercamos a la taquilla para preguntar cuánto costaba la entrada, pero el precio nos hizo pensar "mejor tomamos las fotos desde afuera y nos vamos a otro lugar"... ¡jajajaja!
Con una parada previa para amortiguar el calor con un helado, tomamos el metro para ir a conocer el Arco del Triunfo y de allí caminar por el Paseo Picasso hacia el Barrio Gótico donde está el Museo Picasso, parada obligada en el recorrido. Por supuesto, acompañando el momento con una taza de café y una visita a la tienda. Luego, nuestros pasos siguieron de largo hacia el Parque de La Ciudadela, al cual no entramos y dejamos para otro viaje, y el Castillo de Los Tres Dragones que vimos sólo por fuera.
Este rumbo nos llevó al Paseo Marítimo, la zona más sifrina de Barcelona, pues están los mejores sitios para hospedarse, entre ellos el Hotel Ars, uno de los edificios más altos y un casino cuya estructura externa es un gran pez. El atardecer es un espectáculo decorado con la luna y su reflejo sobre el mar. Después de recorrer todo el paseo, caminamos hacia la estación "setentosa" Drassanes para tomar el Metro y regresar a descansar.
Otro día comenzó con la somnolencia propia de quien ha dormido poco y pide a gritos un café. Desayunamos y definimos ruta: "el 66- Plaza Cataluña-Estación Metro Paralel- Teleférico- Castillo de Montjuic. ¡Montjuic, Montjuic! A pesar de mi alergia al sol, fue un paseo espectacular. La vista desde el castillo es inigualable. Puedes apreciar Barcelona en 360 grados, de la montaña a la costa. Luego de luchar contra el viento que quería desnudarme, nos dirigimos hacia La Rambla para conocer un poco más y nos detuvimos en el Marcado La Boquería para probar los "zumos" (jugos naturales). Desde allí caminamos hacia Carrer de L'Argenteria a tomarnos unas cervezas con amigos venezolanos que estaban de turistas como nosotros.
Llegando de madrugada como los días anteriores, ya decididos a pasar el resto de la semana en Barcelona, nos fuimos a las máquinas expendedoras de croissant relleno de chocolate y cervezas con limón. Esta fue nuestra rutina durante toda la semana, convencidos de que el viaje iba viento en popa y sería una de las mejores experiencias de nuestras vidas.
2 comentarios:
Gracias! por tu nota sobre mi artículo, muy frescos los tuyos, con excelente fotografía.Le dejo mi twitter @jpineapple
Gracias!
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