Hicimos una parada prudente en el camino para desayunar y no llegar desmayados al aeropuerto, el cual pisamos alrededor de las 10:00am, con bastante antelación al vuelo pautado para la 1:00pm. Ya nos veíamos en alguna playa de Aruba cuando recibimos la información de que nuestro vuelo no saldría. El motivo: la línea aérea había suspendido todos los vuelos nacionales luego de un trágico accidente ocurrido en Mérida. Nuestras caras de ¿ahora qué hacemos? nos hicieron acercarnos a buscar una solución. La línea aérea nos informó que ellos podían establecer conexión con un vuelo de otra aerolínea pero desde Maracaibo y se encargarían del traslado al Aeropuerto Internacional de La Chinita.
Nos miramos con cara de preocupación pensando "¡perdimos el día!". Optamos por preguntar en otras líneas si tenían disponibilidad para un vuelo más temprano, pero todo estaba repleto. Claro, para ese entonces era mucho más fácil viajar para Aruba y Curazao desde Falcón, por la cercanía y las ofertas en los pasajes.
Al final nos tocó resignarnos a lo que nos ofrecían. Nos dieron unos tickets para almorzar en el aburrido restaurante del aeropuerto, que tenía vista hacia la pista de aterrizaje donde apenas vimos dos aviones. Realmente triste que una ciudad turística como Punto Fijo tuviera un aeropuerto subtilizado. Me refiero a tuviera, porque para el momento de este post se encuentra cerrado. Un logro más para el gobierno bolivariano.
Continuando con la historia, nos quedamos casi hasta las 2:00pm cuando llegaron las camionetas que nos llevarían a Maracaibo. El tiempo de viaje estimado fue de unas cuatro horas y media a través de una carretera casi inhóspita, en malas condiciones y con dos paradas en el camino, la última en una estación de servicio justo antes de cruzar el Puente Rafael Urdaneta sobre el Lago de Maracaibo. Allí comenzamos a sentir el calor característico de esa región.
Llegamos al aeropuerto aproximadamente a las 6:00pm. Contactamos a trabajadores de la línea aérea para que nos chequearan y nos entregaran los tickets para la cena, incluida en la "indemnización" por la suspensión. Finalmente, partimos cerca de las 8:30pm y, en mi caso, algo nerviosa por ser la primera vez que salía del país en un vuelo nocturno que resultó ¡fatal! y no fuí la única que opinó lo mismo. Realmente me daba la impresión que aterrizaría en el mar, porque iba de un lado para el otro. Cuando llegamos al Aeropuerto Internacional Reina Beatrix en Oranjestad, la capital, después de treinta y cinco minutos de tortura, no lo podía creer. Los aplausos se hicieron eco en el avión.
Ese sábado desayunamos y salimos a conocer. Caminamos a nuestras anchas por las calles limpias del sector donde nos hospedamos- Bubali Residence- hasta llegar a la parada de transporte público tipo camionetas Combi Wolsvagen, donde pagamos poco más de 1 Florin por pasaje y nos dejaba justo frente al puerto donde llegan los cruceros. A partir de allí, las siguientes ocho horas fueron de recorrido por tiendas de las más diversas marcas cuyos precios aquí son tan inalcanzables como un planeta. Por supuesto, no podía faltar un mercadito artesanal donde fue necesario comprar algo que recordara ese lugar.Cuando el calor nos tenía sin energía, optamos por las cervezas más caras de nuestras vidas en un lugar agradable decorado con fotografías de turistas y billetes de varios lugares del mundo. Y continuamos la caminata hasta que ya nuestros cuerpos dijeron "no más". Tomamos un autobús hacia nuestro albergue. Antes pasamos a comprar algo para beber y comer luego de que descansáramos un poco. Esa fue otra noche larga, pero no amanecimos para poder levantarnos temprano e ir a la playa, que quedaba a unos diez minutos caminando desde la casa.
Por supuesto, al llegar y ducharnos, el sueño nos venció por, al menos, dos horas que nos sirvieron para reponer energías y seguir con la rumba. El domingo temprano salimos de camino a la playa más cercana. Podría describirse como un paraíso de arena blanca y degradación de azules en el mar, sin quitarle honor a nuestras playas. Con sólo sentarse a mirar al horizonte era suficiente para sentir la dicha de estar lejos del caos. Nos quedamos hasta las 2:00pm pues debíamos estar en el aeropuerto a las 7:00pm. De camino al terminal aéreo mirábamos pasar lugares que nos habría gustado visitar, pero el tiempo no fue un aliado en este viaje.
A las 10:00pm despegó el avión con destino a Maracaibo. Las tres horas que estuvimos en el aeropuerto de Oranjestad se nos fueron en pasear por el Dutty Free, tomarnos un cafecito y cumplir con los trámites fastidiosos que implica salir del país. En Maracaibo apenas tuvimos tiempo para ir al baño. Ya nos esperaba un autobús para llevarnos a Punto Fijo. Un viaje en una noche solitaria por una carretera solitaria que nos sorprendió con un árbol caído que impedía el paso y por minutos nos inquietó al punto de casi ni dormir durante el viaje. En plena madrugada y en esa soledad, era imposible pensar que llegaría alguna cuadrilla para remover el árbol. Les tocó a los hombres abrir el camino mientras algunas hacían llamadas inútiles a servicios de emergencia. En Punto Fijo nos esperaba una camioneta para llevarnos a Valencia, donde nos recibió el amanecer.
Un viaje corto con una visión diferente del mundo. Un lugar para visitar de nuevo con tiempo para conocer más que tiendas y bares.
Aruba: descubierta por Alonso de Ojeda en 1499 y declarada por la corona española con el nombre de La Isla de los Gigantes, debido a que los indígenas Caquetios que habitaban el lugar, eran de gran altura. Luego fue llamada La Isla Inútil, puesto que no se encontraron tesoros. Después de algunas disputas entre España, Holanda e Inglaterra por el territorio insular, hoy en día es parte de los Países Bajos pero con un gobierno independiente.
Fuente: http://es.aruba.com/
No hay comentarios:
Publicar un comentario