Valencia un día se convirtió en el lugar propicio -o accidental, no lo sé- para dar un paso más en mi profesión, la tan anhelada Maestría que ahora se ha convertido en algo más que unas simples líneas que demuestren mi interés en actualizarme, para entrar en competencia en el mercado laboral... podría decirse... (espacio reservado para burlarme)... Estos 2 casi 3 años me han permitido compartir con personas espectaculares y aprender de ellas, y esto es lo realmente importante de ese escalón aún por alcanzar (no he llegado a la cima... ¡jajaja!).
Siempre me ha parecido que esta ciudad tiene una ubicación privilegiada en el mapa de Venezuela, está cerca de todo. Si quieres ir a la playa no sólo tienes como opción Puerto Cabello, sino que llegas con una facilidad impresionante al Parque Nacional Morrocoy. También puedes ir a Maracay, San Carlos, San Felipe y Caracas en un momento, hacia el este, el oeste y el sur.
La mayoría de las veces el atardecer es de fotografía y te lamentas cuando vas por la autopista dirección Puerto Cabello y no tienes cámara en mano para grabar el momento en el cual la luz del sol poniéndose sobre la montaña atrapa tu mirada. Igual sucede cuando transitas en la noche y la luna llena se asoma con una aureola amarilla que te hace desear que se quede allí hasta que consigas una cámara apropiada que capte ese momento.
Hay sitios muy agradables para salir los domingos, como ir a comer los tequeños de jojoto en La Entrada o darle un cariñito al cuerpo con piscinas naturales de agua caliente y un masaje en Las Trincheras. También está el Acuario y zoológico, donde los niños y las niñas disfrutan del espectáculo de las toninas. Lamentablemente las actividades culturales parecieran estar reservadas sólo para la ciudad capital del país y las personas que viven allí cuentan con pocas opciones cuando de teatro, buen cine y conciertos se trata.
Por su parte, Puerto Cabello era el lugar ideal en los carnavales, por los desfiles y los juegos propios de esos días y, por supuesto, las playas como Quizandal y Patanemo. Aún recuerdo la última vez que compartí con mis primos allá que no podíamos salir sin ser alcanzados por una bomba de agua o correr el riesgo de terminar en una piscina de barro, hasta creo que salimos sólo de noche para evitarnos esto... jajajaja!!! Fueron excelentes días. Ahora la ciudad es distinta, y nuestras vidas también, aunque tengo pendiente conocer Isla Larga.
Estas son las experiencias agradables que puedo describir de la ciudad que me cobijó durante un tiempo y de la que me recibió en días felices, aún cuando me parecen lugares con más cosas por descubrir.
Valencia: fundada en 1555 como Nueva Valencia del Rey, posteriormente llamada Nuestra Señora de la Anunciación de la Nueva Valencia del Rey y luego Nuestra Señora del Socorro de la Nueva Valencia del Rey.
Puerto Cabello: dependió de Valencia hasta el año 1811 cuando adquirió el rango de ciudad, llamándose San Juan Bautista de Puerto Cabello.
Fuente: www.pueblosdevenezuela.com
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