... cuna de mi madre, mi familia, mis vacaciones. Desde recién nacida cuatro letras han rodeado mi vida. La casa de mis abuelos. La casa de la Navidad y el Año Nuevo.
Jají fue el hogar de los indígenas jajíes y unos siglos después asentamiento de emigrantes europeos que buscaron cobijo en esta "tierra de gracia", luego de tanto sufrimiento producto de la guerra. Gracias a ellos yo puedo escribir estas líneas. Es el típico pueblo andino que todo el mundo visita cuando va a Mérida, con la idea de mirar la artesanía y disfrutar del frío en compañía de un chocolate caliente, un pastelito o una arepa de trigo. Sin embargo, hay meses en los cuales las personas deben dejar guardados los guantes, gorros y chaquetas, ya que el sol es inclemente en la montaña.
Para los afortunados, como mi caso, contamos con algunos caminos que nos llevan a parajes verdes donde respirar es necesario, a ver si todo ese aire limpio nos hace regresar renovados a la ciudad. Lugares que los citadinos han visto en fotografías, pero que los andinos tienen el privilegio de admirar día a día. Vale la pena prepararse para una larga caminata que deje la satisfacción del contacto con la naturaleza, que tanto bien nos hace en estos momentos.
Vayan a Jají, tómense su chocolate y permitanse explorar sus rincones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario